No puedo hacer otra cosa que empezar esta andadura por un final. Uno que me ha dejado sentado y bien sentado a la silla.
Y ese final no es otro que el de Breaking Bad, serie de culto, que he seguido con devoción desde su primer episodio, aquel que empezaba de una forma tan surrealista. Con unos pantalones volando por el aire y cayendo al suelo de ese desierto que acabará por convertirse en otro protagonista más de esta maravillosamente bien contada historia. Un último episodio para cerrar todas las tramas abiertas y para dejarnos, una vez más, sorprendidos. Sorprendidos por la gestión de la imagen, por esa charla en la cocina de Skyler, por las confidencias, por las decisiones que toma Walter/Heisenberg, por esos planos imposibles desde dentro del maletero, el plano cenital final...en fín, una gozada. Puede parecer una falacia a estas alturas recomendar la serie, pero si no la habéis visto, ya estáis tardando. ¡Afortunados/as!

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